Comienzo el día mal, no me buscas como antes, duele.
Luego te escucho, tu voz, eso que me hace tan bien,
que hace que me olvide de todos los problemas, como si nada malo pasara.
Me río, te reís, creo que volvemos.
Y volves a la indiferencia, a la distancia, a generarme eso tan contrario que me generabas.
Antes todo era risas, palabras lindas, eras solo vos mi mundo y lo que me hacía feliz en mi mundo triste.
Y sin pensarlo, sin imaginarlo, luego de pasar momentos increíbles,
lo más increíbles para ambos, en donde todo era perfecto,
en donde no queríamos que terminara jamás, porque te tenía, porque me tenías,
luego de ese instante mágico, comienza tu distancia.
Esa distancia que me rompe el alma, la desparrama y la pisotea, sin darse cuenta.
Ya no sé si el desinterés, la indiferencia es por el miedo que sentís,
miedo que te pase lo mismo que a mi, miedo a amar, miedo a sentir, miedo a sufrir.
O es porque ya quitaste tus ganas de mi, ya pase a otro plano,
ya soy parte de tu historia, de tu pasado, no de tu presente.
Terror me da perderte, pero no puedo soportar tu distancia, no puedo.
Es una sonrisa y quince lágrimas detrás.
Necesito que vuelvas, lo necesito.
Me estás lastimando y no podes imaginarte cuánto.
No podes, porque no te animas a sentir, a vivir.
M-C.
jueves, 7 de febrero de 2013
miércoles, 6 de febrero de 2013
A veces
A veces siento un dolor, o la mayoría del tiempo.
A veces siento tristeza, o tal vez en muchos momentos.
A veces siento vacío, o es constante.
A veces todo se vuelve infinitamente agotador,
me canso de vivir,
me siento sin fuerzas de seguir luchando por cosas imposibles, difíciles
que no voy a lograr nunca y que busco todo el tiempo.
A veces busco a mi alma pero no la encuentro.
A veces te busco y no logro encontrarte.
A veces busco y no sé realmente qué, y eso me destruye y agota a la vez.
A veces soy feliz, pero muy poco.
A veces me río pero son instantes que solo quedan en mi recuerdo.
A veces siento que todo debería terminar, pero me gusta luchar.
A veces vivo, y a veces muero.
M.C.
A veces siento tristeza, o tal vez en muchos momentos.
A veces siento vacío, o es constante.
A veces todo se vuelve infinitamente agotador,
me canso de vivir,
me siento sin fuerzas de seguir luchando por cosas imposibles, difíciles
que no voy a lograr nunca y que busco todo el tiempo.
A veces busco a mi alma pero no la encuentro.
A veces te busco y no logro encontrarte.
A veces busco y no sé realmente qué, y eso me destruye y agota a la vez.
A veces soy feliz, pero muy poco.
A veces me río pero son instantes que solo quedan en mi recuerdo.
A veces siento que todo debería terminar, pero me gusta luchar.
A veces vivo, y a veces muero.
M.C.
martes, 5 de febrero de 2013
Ahora
Sin pensarlo uno se topa con gente que puede cambiarle la vida.
Así fue que lo conocía hace tiempo pero no lo conocía a la vez.
Un día empezamos a hablar, cada vez con más frecuencia, con una confianza pocas veces vistas,
sin pose, ni temores, solo con risas y un bienestar increíble.
Comenzó siendo un juego, que ambos nos gustó.
Y en el momento de vernos, algo paso, algo cambio sin cambiar.
A los pocos minutos de encontrarnos me dijo "Dame un beso".
No me lo pidió, me lo exigió, esa actitud me volvió loca.
Esa firmeza, esas ganas, esa seguridad de que lo bese me estremeció.
Volvimos a vernos y a pasar varios días juntos, fue mágico,
no quería que eso terminara nunca pero tenía que terminar.
Hubo un quiebre, me enamoré.
Me enamoré de su sonrisa, de su forma espontánea de reír de sus palabras,
de cómo me cuida, de cómo me quiere, de cómo soy cuando estoy con él,
de cómo es nuestro trato, de cómo no nos aburrimos uno del otro,
de su madurez y a la vez su parte infantil, ese lado inocente y a la vez el lado tan viril.
De su humor, de sus manos, de sus manos cuando me tocan, de su voz, esa voz que hace que mi imaginación vuele.
De lo que me dice y lo que no se anima a decirme, de sus miedos.
Volvimos a vernos, a los pocos días de pasar unos días juntos.
No aguanté, no podía pensar en otra cosa.
Fueron dos días más con él, sólo él, no importa si había otra cosa, otras personas, era él.
Sus miradas, sus palabras, sus manos, su risa, esa que me llena el alma.
Sus abrazos que abarcan todo, en los que me pierdo, me voy, y no quiero volver.
Ahora no está, y no puedo pensar en otra cosa que no sea
¿Qué hubiera sido si no le hubiera hablado nunca? ¿Qué hubiera pasado si no nos veíamos?
Seguro no me hubiera enamorado y no estaría sufriendo, pero tampoco hubiera vivido todo eso.
Eso que nunca voy a olvidar, porque fue único.
Ahora hay miedos, hay amor, hay dolor, hay ilusión, hay lágrimas,
hay recuerdos, hay necesidades, hay ganas.
Ahora hay distancia.
M.C.
Así fue que lo conocía hace tiempo pero no lo conocía a la vez.
Un día empezamos a hablar, cada vez con más frecuencia, con una confianza pocas veces vistas,
sin pose, ni temores, solo con risas y un bienestar increíble.
Comenzó siendo un juego, que ambos nos gustó.
Y en el momento de vernos, algo paso, algo cambio sin cambiar.
A los pocos minutos de encontrarnos me dijo "Dame un beso".
No me lo pidió, me lo exigió, esa actitud me volvió loca.
Esa firmeza, esas ganas, esa seguridad de que lo bese me estremeció.
Volvimos a vernos y a pasar varios días juntos, fue mágico,
no quería que eso terminara nunca pero tenía que terminar.
Hubo un quiebre, me enamoré.
Me enamoré de su sonrisa, de su forma espontánea de reír de sus palabras,
de cómo me cuida, de cómo me quiere, de cómo soy cuando estoy con él,
de cómo es nuestro trato, de cómo no nos aburrimos uno del otro,
de su madurez y a la vez su parte infantil, ese lado inocente y a la vez el lado tan viril.
De su humor, de sus manos, de sus manos cuando me tocan, de su voz, esa voz que hace que mi imaginación vuele.
De lo que me dice y lo que no se anima a decirme, de sus miedos.
Volvimos a vernos, a los pocos días de pasar unos días juntos.
No aguanté, no podía pensar en otra cosa.
Fueron dos días más con él, sólo él, no importa si había otra cosa, otras personas, era él.
Sus miradas, sus palabras, sus manos, su risa, esa que me llena el alma.
Sus abrazos que abarcan todo, en los que me pierdo, me voy, y no quiero volver.
Ahora no está, y no puedo pensar en otra cosa que no sea
¿Qué hubiera sido si no le hubiera hablado nunca? ¿Qué hubiera pasado si no nos veíamos?
Seguro no me hubiera enamorado y no estaría sufriendo, pero tampoco hubiera vivido todo eso.
Eso que nunca voy a olvidar, porque fue único.
Ahora hay miedos, hay amor, hay dolor, hay ilusión, hay lágrimas,
hay recuerdos, hay necesidades, hay ganas.
Ahora hay distancia.
M.C.
sábado, 20 de octubre de 2012
Hoy me caigo y no en tus brazos.
Es una angustia que no se puede explicar, que nunca habría sentido.
Beso tu foto con un adiós o un hasta siempre quizás,
y eso me parte el alma.
No saber, pero sentir que "un tiempo" es un "hasta siempre".
Te siento tan mio y tan inalcanzable a la vez.
Morirme en tus brazos, en un afecto distante,
y dar lo que sea por eso.
Sin tenerme me cambiaste, sin tenerte me cambié.
Mi persona, mi sentir, mi alma, mi historia.
Verte dormir seria un sueño.
Ser el sueño de una noche tuya, mi deseo.
Soñar con volver a verte, tenerte.
No quiero volver a llorarte,
no quiero olvidarme, ni olvidar lo que admiro de vos
y aún así siendo imposible, sos el verdadero amor.
M.C.
Es una angustia que no se puede explicar, que nunca habría sentido.
Beso tu foto con un adiós o un hasta siempre quizás,
y eso me parte el alma.
No saber, pero sentir que "un tiempo" es un "hasta siempre".
Te siento tan mio y tan inalcanzable a la vez.
Morirme en tus brazos, en un afecto distante,
y dar lo que sea por eso.
Sin tenerme me cambiaste, sin tenerte me cambié.
Mi persona, mi sentir, mi alma, mi historia.
Verte dormir seria un sueño.
Ser el sueño de una noche tuya, mi deseo.
Soñar con volver a verte, tenerte.
No quiero volver a llorarte,
no quiero olvidarme, ni olvidar lo que admiro de vos
y aún así siendo imposible, sos el verdadero amor.
M.C.
sábado, 28 de julio de 2012
Mis Ganas
Y después de un tiempo de seguir tus huellas,
me sacaste las ganas, las fuerzas.
Es una contradicción enorme.
Las ganas de seguirte, de verte, contemplarte y admirarte
que hay en mi
con el desgano y la falta de fuerzas que un día vos me sacaste.
En éste duelo, dos trabajos tuve que hacer.
Un doble esfuerzo.
Y las ganas siguen estando,
las ganas de verte, contemplarte y admirarte
pero ahora tapadas por el dolor,
lo que modifica el resultado de mis sensaciones.
Este enorme dolor que no se corresponde con quién sos.
¿Qué hago ahora con ésto? ¿Le doy otro uso? ¿Te lo llevas con vos?
Sin embargo sé que éste dolor es independiente de ambos.
Aún así me chupaste mis ganas de reirme,
pero con las mismas ganas de que me quieras un poco.
M.C.
lunes, 7 de mayo de 2012
Quiero ser parte de Tí
Si hoy me preguntan ¿Qué quiero?
respondo "Ser parte de tí".
Quiero tus ojos, su brillo, su claridad,
su profundidad, su belleza, su expresividad,
su ternura, su convicción.
Quiero tu boca, sus palabras, sus labios,
cada frase que sale de ella, sus besos, sus susurros.
Quiero tu humor, su alegría, su diversión,
su compañia, sus momentos, sus enojos,
su decepción, su tristeza, su felicidad.
Quiero tu mente, su forma de pensar,
su forma de expresarse, su forma de saber,
su interés, sus desintereses, sus ideales,
sus sueños, su anhelo.
Quiero tu amor, su pasión, su forma de demostrarlo,
su cordura, su locura, su ternura,
sus múltiples formas de expresarlo,
su distancia y su cercanía.
Quiero ser parte de tí.
M.C.
respondo "Ser parte de tí".
Quiero tus ojos, su brillo, su claridad,
su profundidad, su belleza, su expresividad,
su ternura, su convicción.
Quiero tu boca, sus palabras, sus labios,
cada frase que sale de ella, sus besos, sus susurros.
Quiero tu humor, su alegría, su diversión,
su compañia, sus momentos, sus enojos,
su decepción, su tristeza, su felicidad.
Quiero tu mente, su forma de pensar,
su forma de expresarse, su forma de saber,
su interés, sus desintereses, sus ideales,
sus sueños, su anhelo.
Quiero tu amor, su pasión, su forma de demostrarlo,
su cordura, su locura, su ternura,
sus múltiples formas de expresarlo,
su distancia y su cercanía.
Quiero ser parte de tí.
M.C.
¿Qué espero?
Muchas veces esperamos muchas cosas sin saber en definitiva qué.
Otras veces esperamos y sabemos qué puntualmente.
Algunas personas saben esperar horas, días y hasta años.
Otras en cambio no sabemos hacerlo.
Esperamos desiciones, un llamado, una palabra, una reacción, un regalo, una noticia,
una sorpresa, un beso, un abrazo, una carta. Sólo esperamos.
A veces sabiendo que eso que estamos esperando no va a llegar nunca, seguimos esperando.
Nos aferramos a esa idea que nos hace felices y no queremos soltarnos,
pero sabemos que es imposible, lo sabemos, pero aún así esperamos
y nos levantamos todos los días creyendo que ese será el día en que llegue.
Y un día más seguiremos esperando, aún sabiendo que no hay nada que esperar.
Otras veces ya lo tenemos, ahí a un paso, a sólo una palabra,
pero sin embargo seguimos esperando porque no llega.
Nos rompemos la cabeza imaginado cosas, situaciones, palabras
estamos dispuestos a todo, o tal vez no, no lo sabemos, sólo no queremos esperar más.
Otras veces sabemos perfectamente lo que queremos y lo que estamos esperando.
Si, estamos dispuestos a todo, tratamos de mostrarlo,
de hacerlo evidente pero disimuladamente a la vez.
Ya no queremos esperar a pesar de que la espera tiene su magia,
queremos que la magia llegue y rompa con todo.
Somos distintos y esperamos cosas distintas de maneras diferentes.
Esperamos y reaccionamos distinto a esa espera y ante la no espera.
Pero sea lo que sea que esperemos y sea quien sea que seamos,
todos de una forma u otra siempre, pero siempre tenemos algo que esperar
y nunca vamos a saber cómo manejarlo ni cómo reaccionar
ni como transitar esa espera que inevitablemente debemos vivir en muchos momentos en la vida.
M.C.
Otras veces esperamos y sabemos qué puntualmente.
Algunas personas saben esperar horas, días y hasta años.
Otras en cambio no sabemos hacerlo.
Esperamos desiciones, un llamado, una palabra, una reacción, un regalo, una noticia,
una sorpresa, un beso, un abrazo, una carta. Sólo esperamos.
A veces sabiendo que eso que estamos esperando no va a llegar nunca, seguimos esperando.
Nos aferramos a esa idea que nos hace felices y no queremos soltarnos,
pero sabemos que es imposible, lo sabemos, pero aún así esperamos
y nos levantamos todos los días creyendo que ese será el día en que llegue.
Y un día más seguiremos esperando, aún sabiendo que no hay nada que esperar.
Otras veces ya lo tenemos, ahí a un paso, a sólo una palabra,
pero sin embargo seguimos esperando porque no llega.
Nos rompemos la cabeza imaginado cosas, situaciones, palabras
estamos dispuestos a todo, o tal vez no, no lo sabemos, sólo no queremos esperar más.
Otras veces sabemos perfectamente lo que queremos y lo que estamos esperando.
Si, estamos dispuestos a todo, tratamos de mostrarlo,
de hacerlo evidente pero disimuladamente a la vez.
Ya no queremos esperar a pesar de que la espera tiene su magia,
queremos que la magia llegue y rompa con todo.
Somos distintos y esperamos cosas distintas de maneras diferentes.
Esperamos y reaccionamos distinto a esa espera y ante la no espera.
Pero sea lo que sea que esperemos y sea quien sea que seamos,
todos de una forma u otra siempre, pero siempre tenemos algo que esperar
y nunca vamos a saber cómo manejarlo ni cómo reaccionar
ni como transitar esa espera que inevitablemente debemos vivir en muchos momentos en la vida.
M.C.
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