miércoles, 21 de octubre de 2015

Escribo

Es de madrugada y el vacío vuelve a visitarme. 
Es una noche templada, pero yo siento frío en mi cama.
Es una semana tranquila, y yo estoy cansada. 
Mis manos te buscan. Mis ojos te llaman. Mi piel te necesita. Mi cabeza no deja de pensarte. Todo mi ser te extraña. 
¿Será que el corazón algún día deja de latir? 
¿Será que nuestro cuerpo puede seguir viviendo si estamos muertos? 
¿Será posible que mi ser deje de pertenecerte alguna vez?
Escribo, escribo y vuelvo a escribir.  
Tal vez para llenar un vacio, tal vez para dejar de quererte, tal vez para que me escuches y vuelvas a cantarme al oído. 

M. C.

lunes, 12 de octubre de 2015

Mi locura

Tus ojos oscuros.
Mis manos inquietas.
Tu piel curiosa.
Mi cabeza dando vueltas.
Tu boca deseante.
Mi lengua sedienta.
Tu inocencia al borde.
Mi piernas a tu espera.
Tus manos perfectas.
Mi espalda te llama.
Tu pubis me busca.
Mi nombre te pertenece.
Tu mirada me atraviesa.
Mi perfume te marea.
Tu voz infinita.
Mi cintura etérea.
Tu pelo se enreda en mis manos.
Mi pecho tu tentación.
Tu vulnerabilidad mi perdición.
Mi locura, sos vos.

M. C.

lunes, 5 de octubre de 2015

Se que tener amigos, te ayuda a llevar mejor las cosas dolorosas.
Se que cuando estas triste y tu perro te pide caricias, se las das con doble amor.
Se que trabajar de lo que amas te hace levantarte los lunes con más ganas.
Se que estar enamorado es tener el cuerpo hecho de nubes.
Se que lastimar a quien queres y hacerlo llorar es como sentir que se te encoje un poquito el alma.
Se que la caricia de una persona a la que amas, está a tres galaxias de distancia de la caricia de un extraño.
Se que a veces tenemos tanto miedo que nos enojamos con quienes no deberíamos.
Se que tener una familia que te cuide es tener un hogar vayas donde vayas.
Se que ver dormir al hombre que amas es como querer ser su ángel de la guarda.
Se que a veces podemos estar rodeados de personas y sin embargo sentirnos más solos que nunca.
Se que a algunas personas cuando algo les duele mucho solo saben defenderse de ese dolor hiriendo.
Se que el dar a la persona que uno ama es la satisfacción más linda.
Se que hay besos que marean como cuando te impulsas fuerte en una hamaca.
Se que hay canciones que se escriben para uno, aunque no se tenga idea de ello.
Se que hay personas que no se van de nuestras vidas aunque ya no nos tomen de la mano.
Se que cuando uno esta enfermo se cansa de vivir.
Se que el 'para siempre' que te dije todavía vive en mi.

M. C.

domingo, 16 de agosto de 2015

Inestable

Venis, me llenas de esperanza.  Es mi culpa.
Te vas, desapareces sin piedad. Me dejas sola junto a tu ausencia que se me aparece en todo lo que hago.
Apareces, de golpe y moves todo mi interior con un solo 'Hola'. Me desestabilizas. Te mostras vulnerable y despertas mi propia vulnerabilidad. 
Me podes de cualquier manera y forma. 
Te pido que te quedes. No lo haces. No podes.
Amo cada uno de tus defectos y me odio por ello.

M.C.

martes, 13 de enero de 2015

Mariposas en mi estómago

Te vi y no supe qué decir.
Todo eso que había practicado, de golpe se esfumó.
Me moría por abrazarte, porque ese abrazo fuera interminable, como esa misma tarde.
Me miraste y sonreíste, me sonrojé y te dije que no me miraras más,
pero por dentro era lo único que no quería que dejaras de hacer, nunca.
Rozaste tu boca con la mía y ya sabía que había perdido, ya te pertenecía por completo.
Me besaste, con fuerza, con deseo, con amor.
Te pedí que rozaras tu lengua en mis encías,
lo hiciste y simplemente me maree.
Me acariciaste de una forma totalmente sincera, lo sentí.
Tus manos se acoplan perfectamente a mi cuerpo, a mi piel.
Un solo dedo tuyo deslizándose en mi piel, en mi pelo y en mis manos,
hace que un escalofrío suba por mi espalda y me haga temblar de una manera
implosiva y excitante.
Hace más de dos años ya, que todavía con tu mirada y tus manos,
alimentas las mariposas en mi estómago.

M.C.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Para Siempre

Pasó tiempo, pasaron cosas.
Amé, putee, lloré mucho, muy pocas veces reí, odié, 
quise olvidar, perdoné y volví a amar.
Te pensé, te fui a buscar, te hablé, 
empecé a alejarme, apareciste y me caí.
Me ilusioné, reí, volví a ser yo, te arrepentiste, 
volví a llorar, tomé fuerzas y me despedí.
Volviste a buscarme, volviste a atraparme, me dejé, 
quise abrazarte, te fuiste dejando, me quise ir con vos, 
te convencí, te volviste a arrepentir, quise alejarme, ya no puedo.
Te volví a escribir, me dijiste "te quiero", hubiera preferido que no respondas.
Fui tuya, para siempre.

M.C.

jueves, 20 de febrero de 2014

Su casa

Hoy soñé con su casa y sentí volver.

Su comedor, con ese mini escaloncito que llevaba a la cocina donde la mamá adecuaba siempre los menúes por mi.
Su sillón, en donde me abrazó frente a la familia, donde sacamos fotos, donde jugué con el nene (con los dos nenes), donde varias tardes se recostaba sobre mis piernas y yo lo llenaba de besos, de sonrisas, de ilusiones, de felicidad, de amor y tal vez de miedo, donde nos mirábamos, nos reíamos, nos insinuábamos, hasta donde lo toqué mientras todos dormían la siesta.

La cocina, donde charlé con la mamá sobre él, donde merendábamos, donde me preparaba el té, siempre con el termo preparado con agua caliente, donde ya me sabía de memoria dónde estaba cada elemento, aunque no lo agarrara.
Esa manera particular de preparar la mesa que tenían todos, en donde me incluyeron sin lugar a dudas por un momento, donde en cada comida me acariciaba la pierna por debajo de la mesa, en todas y cada una de las comidas que hacíamos. Esas eran las dos cosas que más me gustaban durante las comidas: Que él y su familia me incluyeran en la mesa, que él sea feliz de compartirme con los que más ama, y que me acariciara la pierna, no de manera sexual, sino de la manera más tierna.

El baño, siempre tuve la fantasía de ducharme con él ahí, el detalle del vidrio.
La habitación de juegos, la voz del nene repitiendo por la casa mi nombre, él mimetizándose con el sobrino jugando a ser dos nenes. Cada vez que los veía juntos, pensaba lo excelente padre que será algún día.
La puerta de atrás donde ponían las botellas vacías, por donde entrabamos a la madrugada intentando no hacer ruido.
El jardín en donde pasábamos horas mirándonos y riéndonos, sacando fotos, que hoy son solo recuerdos infinitos.
El quincho donde me cocinó especialmente el papá, donde me cocino él la primera vez que fui a su casa como su "amiga", donde festejamos cumples, donde me presentó gente.
El baño del quincho tiene historia, besos, caricias, miradas, deseo y mucho sexo durante las siestas.

Y la escalera al cielo que llevaba a su dormitorio, la ventana, que a pesar de mis fobias, no tenía miedo de dejar abierta toda la noche, el espejo del mueble, la mesita de luz, el almohadón de su cama, el escritorio, el portaretrato con mi foto, el cajón lleno de porquerías incluyendo ese envoltorio de chocolate que le regalé y guardó, como si estuviese totalmente enamorado.
Su cama donde me dormí oliendo sus sábanas, donde a pesar de dormir pocas horas por día me desvelaba imaginándomelo durmiendo en otro cuarto en esa misma casa y me daban ganas de salir corriendo a buscarlo, donde lo esperaba a la mañana a que me venga a despertar, donde un día vino y se acostó a mi lado y simplemente su compañía me hizo feliz, donde me hizo el amor, donde me besó, donde me miró, donde le dije que lo amaba.

Me acuerdo de cada rinconcito, de cada detalle, situación y hasta olores, porque esa que ya no visito porque dejaron de quererme, fue durante un tiempo mi segunda casa y yo lo disfruté más que ellos.

M.C.